Producción de fibra de abacá en el país se posiciona gracias a un modelo en armonía con la biodiversidad y los ecosistemas, además de su capacidad para mejorar las condiciones de vida y sustento de las familias productoras.  

 A través de capacitación y asesoramiento técnico en buenas prácticas agrícolas, pequeños productores de abacá en Costa Rica mejoran la producción del cultivo al aplicar una adecuada gestión de la biodiversidad en sus fincas. Con el apoyo técnico de la Cooperación alemana para el desarrollo, GIZ, y por medio de una alianza con la empresa alemana Glatfelter, los productores mejoran sus sustento y condiciones de vida mediante la reactivación económica en zonas rurales, en especial para mujeres productoras agrícolas.  

En un evento del que participaron diversas instancias públicas y privadas, además de los representantes de la empresa Glatfelter, la GIZ, y varios de los productores de abacá beneficiarios, se presentaron los resultados del proyecto logrados entre el año 2018 y 2022, destacando las oportunidades que brinda el cultivo de abacá a la agroexportación y la creciente demanda mundial de fibra de abacá producida con altos estándares y criterios de sostenibilidad, donde Costa Rica muestra un alto potencial para satisfacerla. 

La alianza con la empresa Glatfelter, la principal procesadora de la fibra a nivel global, que se ha implementado a través de la GIZ de forma simultánea en dos países, permitió que más de 100 productores de abacá en Costa Rica y más de 500 en las Filipinas mejoren sus condiciones de vida aumentando sus ingresos netos agrícolas, gracias a la capacitación y aplicación de buenas prácticas agrícolas en la producción, manejo y cosecha de la fibra de abacá en armonía con la biodiversidad.  

Philip Jones, Gerente general de Glatfelter en Costa Rica, indica: “La conservación y uso sostenible de la biodiversidad, así como la calidad de vida de los pequeños productores de abacá en las Filipinas y Costa Rica, es nuestro mayor compromiso. Buscamos que los ingresos de los productores aumenten al implementar mejores prácticas de producción y cosecha de la fibra de abacá, teniendo en cuenta que la gestión de la biodiversidad en sus fincas trae beneficios al ambiente y los ecosistemas, además de rentabilidad al negocio agrícola. El reto de Glatfelter es responder a los mercados internacionales y demostrar que la producción de fibra de abacá es sostenible, mejora la de vida de productores y aporta al desarrollo local”. 

Esta iniciativa permitió que más de 150 productores se beneficiaran con asistencia y capacitación en temas como control de enfermedades del cultivo, seguridad y uso de maquinaria para la extracción de la fibra de abacá, gestión administrativa y financiera del agro-negocio, buenas prácticas agrícolas, gestión de la biodiversidad en las fincas, entre otros. En territorios indígenas, como en Bajos del Chirripó y Tayní, varios productores generaron por primera vez ingresos y empleabilidad gracias al cultivo de abacá.   

En el marco de este proyecto se establecieron alianzas con la Fundación CRUSA y el SINAC mediante el Fondo de Negocios Verdes, y con PROCOMER para el fortalecimiento de la agroexportación. Además, se logró que 7 las fincas de abacá fueran las primeras en recibir la certificación Rainforest Alliance en Latinoamérica y el Caribe, y que 52 productores se comprometieran con un plan de acción en favor de la biodiversidad en sus zonas productivas, lo que permite continuar mejorando la calidad de vida de los estos. Otro resultado del proyecto fue la adaptación de la metodología desarrollada por la GIZ en países de África y las Filipinas de la escuela de negocios para productores de abacá, la cual consiste en una metodología que facilita el intercambio de experiencia y conocimiento entre los mismos productores y mejora las capacidades de estos para la gestión administrativa y financiera del agro-negocio. 

Andreas Villar, director del Clúster Regional de Biodiversidad y Cambio Climático de la Cooperación alemana para el desarrollo, GIZ, indica: “Alianzas público-privadas como la que sostiene esta iniciativa junto a la empresa Glatfelter, permite cumplir con uno de los objetivos más relevantes para GIZ a nivel de Costa Rica y la región, que es la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad. Fomentar la producción sostenible de fibra de abacá ayuda no solo a la recuperación económica post-pandemia, sino que además mejora las condiciones de vida de los productores y permite desarrollar modelos de negocio agrícolas amigables con la biodiversidad”.  

Esta colaboración con la empresa Glatfelter se financia a través del programa develoPPP que la Cooperación alemana para el desarrollo, GIZ, implementa en nombre del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ). 

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