Costa Rica envejece aceleradamente: ¿está el país listo para cuidar a su población mayor?
Costa Rica envejece aceleradamente: ¿está el país listo para cuidar a su población mayor?
La incontinencia afecta la autonomía y la movilidad de una población adulta
mayor en rápido crecimiento.
Especialistas advierten que Costa Rica necesitará más cuidadores formales y
apoyo para los no formales.
Costa Rica atraviesa el mayor cambio demográfico
de su historia reciente: en las próximas dos décadas, el país duplicará su
población mayor de 65 años, pasando de 600.000 personas a más de 1,2
millones entre 2024 y 2044, según datos del Instituto Nacional de Estadística y
Censos (INEC).
Este crecimiento acelerado plantea un desafío estructural para el sistema de
salud, la red de cuidados y las familias, que hoy ya enfrentan dificultades para
atender condiciones asociadas al envejecimiento, como la movilidad reducida,
la dependencia y los trastornos del piso pélvico.

Especialistas señalan que, aunque el envejecimiento es un fenómeno
previsible, Costa Rica no ha logrado instalar una conversación pública sobre
los cuidados de largo plazo. La mayor parte de la atención recae en las
familias, especialmente en mujeres, sin formación ni acompañamiento
emocional.
“Estamos entrando en una etapa donde el envejecimiento ya no es un tema del
futuro, sino del presente. Preparar al país implica hablar de movilidad,
autonomía, salud pélvica, redes de apoyo y educación para cuidadores. Si no
empezamos a conversar y planificar desde ahora, llegaremos tarde a
necesidades que ya están tocando la puerta de miles de familias
costarricenses”, señala Estefanía Estrada, gerente de Personal Care de Essity.
Una de las brechas más grandes está en el desconocimiento y estigma
alrededor de condiciones como la incontinencia urinaria, que suele ser un
Essity Internal
síntoma temprano o acompañante de otras enfermedades crónicas, como
problemas neurológicos, diabetes, secuelas de partos o intervenciones de
próstata.
“La incontinencia no es un detalle íntimo ni un ‘tema menor’; cuando no se
atiende, afecta la movilidad, el sueño, la autoestima y conduce a aislamiento
social. Muchas personas adultas mayores dejan de salir de casa o evitar
actividades que antes disfrutaban, lo que acelera la pérdida de autonomía. El
reto es romper el silencio para prevenir, acompañar y mejorar la calidad de
vida”, explica Evelyn Calero, especialista en Trabajo Social de TENA
Centroamérica.
El envejecimiento acelerado tendrá efectos directos en:
la demanda de servicios de rehabilitación y salud mental,
el número de cuidadores formales y no formales requeridos,
la infraestructura accesible en espacios públicos,
la disponibilidad de productos adaptados a las necesidades de los
usuarios,
los protocolos de atención y detección temprana en centros de salud.
Expertos coinciden en que la conversación debe dejar de centrarse solo en la
vejez como etapa final de vida y pasar a comprenderla como un ciclo que exige
prevención, educación y políticas públicas específicas. Para conocer más
información, acceder a recursos educativos sobre salud pélvica y encontrar
Guias para cuidadores, visite www.tenacentroamerica.com
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