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75 familias cabécares de Alto Chirripó inician sueño de tener una vivienda propia y adaptada a sus tradiciones

  • Hoy formalizaron sus operaciones de Bono Familiar de Vivienda durante un evento realizado en la comunidad de Grano de Oro de Turrialba.
  • BANHVI aprobó 1.470 millones para edificar las viviendas. Tanto las obras como los recursos serán fiscalizados por el Banco Popular y de Desarrollo Comunal.

Casas con espacios familiares y ambientes que responden a tradiciones ancestrales, en las cuales predomina el uso de la madera y de pilotes, permitirán a 75 familias indígenas de Alto Chirripó gozar de residencias frescas, libres del peligro de inundaciones y con la posibilidad de contar con espacios para la socialización.

Estas familias formalizaron hoy sus operaciones de Bono Familiar de Vivienda, durante un evento realizado en la comunidad de Grano de Oro de Turrialba, proceso que constituye el paso previo para el giro de recursos y el traslado de los materiales a los terrenos de las familias, para arrancar la construcción de las casas.

La formalización estuvo a cargo de personeros del Banco Popular y de Desarrollo Comunal, entidad que administrará los recursos del subsidio habitacional y supervisará las obras. También estuvieron representantes del Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI) y de la empresa constructora Somabacu, que será la responsable de la construcción.

Dagoberto Hidalgo Cortés, Gerente General del BANHVI explicó que, para elaborar el diseño, planos y determinar los materiales constructivos se realizó una investigación por parte de arquitectos de las empresas Tasaa S.A y de Somabacu. “Son soluciones arquitectónicas que respetan tanto el entorno, como el clima y la identidad de cada región. Rescatan la esencia básica de la arquitectura pasiva, que implica una casa levantada del piso para protegerla de las inclemencias del tiempo, aleros grandes para protegerlos de la lluvia y del sol y ventilación cruzada”.

Para Gina Carvajal, Gerente General del Banco Popular, estas acciones ratifican el profundo compromiso social que distingue y diferencia a la Entidad en el ámbito financiero.  “Nos llena de alegría ser partícipes de esta alianza estratégica con las instituciones de sector vivienda del país para apoyar a estas familias indígenas que verán convertido en realidad el sueño de su casa propia, considerando y respetando las condiciones de la zona y sus costumbres, y en convivencia armoniosa con el medio ambiente. El Banco Popular seguirá siendo ese brazo de apoyo que requieren todas las poblaciones, especialmente aquellas que no encuentran cabida en la banca tradicional, generando bienestar y buscando mejorar la calidad de las personas trabajadoras y las familias del país”, recalcó Carvajal.

Diseño consensuado

El diseño, que es consensuado con las comunidades, incluye que las paredes externas e internas, los pisos, la estructura de techo y el cielo raso interno se edifican en madera importada, tratada y certificada. La solución sanitaria es por medio de tanque séptico con sus respectivos drenajes. Se cimentan sobre pilotes asentados en pedestales de concreto.

Se construyen en uno o dos niveles, según la topografía del lote o necesidades de las familias. En las de dos niveles, en el primer piso cuentan con áreas de sala de estar, cocina-comedor y separado la zona de pilas y servicio sanitario; en segundo nivel dos o tres dormitorios, para los casos de núcleo familiar numeroso. Además, en los casos donde no existe suministro de energía eléctrica, a las viviendas se les instala un sistema de generación de energía fotovoltaica, para garantizar iluminación durante las noches y la conexión de utensilios de cocina o una radio.

Hidalgo Cortés detalló que otra característica de este tipo de proyectos es que la mayor parte de las viviendas se construye en terrenos ubicados montaña adentro, donde el acceso y el acarreo de materiales difícil. Para ello se utilizan todo tipo de transportes, desde camiones, tractores, vehículos 4×4, hasta cuadrillas de trabajadores que llevan los materiales al hombro.

“Esto genera trabajo y mano de obra, así como una serie de encadenamientos productivos para la economía local. Destacó que, en general, este proyecto, además de dar solución de vivienda a las familias, significará la generación unos 200 empleos directos e indirectos.

De esta forma, las familias indígenas de Alto Chirripó dejan de vivir en ranchos o viviendas en mal estado, para pasar a residir en casas con todas las condiciones y servicios. El proyecto es producto de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno de la República, a través del Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos (MIVAH), el BANHVI, el Banco Popular, la Asociación de Desarrollo Indígena Chirripó y la empresa constructora.

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