La comunidad mundial debe salir de la parálisis en que se encuentra inmersa a fin de asegurar un futuro para las personas y el planeta y reiniciar la trayectoria de desarrollo. 
 • El desarrollo humano retrocede a los niveles de 2016 casi de manera universal. 
• “Se hace urgente la voluntad colectiva, la solidaridad y el liderazgo político para construir acuerdos duraderos e inclusivos, más allá de las diferencias”, señaló José Vicente Troya Rodríguez, Representante del PNUD en Costa Rica. 
El mundo va saltando de crisis en crisis, apagando fuegos en un ciclo aparentemente inagotable, sin capacidades visibles para abordar la raíz de los problemas a los que nos enfrentamos. Si no se produce un drástico cambio de rumbo, puede que nos dirijamos hacia un futuro con muchas más graves privaciones e injusticias, según alerta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El último Informe sobre Desarrollo Humano, Tiempos inciertos, vidas inestables: configurar nuestro futuro en un mundo en transformación, presentado hoy por el PNUD, advierte de la existencia de múltiples capas de incertidumbre interconectadas entre sí que están provocando una desestabilización sin precedentes en nuestras vidas. Los últimos dos años han resultado devastadores para miles de millones de personas en todo el mundo, con la pandemia de la COVID-19 seguida por la guerra en Ucrania y su interrelación con enormes transformaciones sociales y económicas, amenazantes cambios a nivel planetario, y un extraordinario avance de la polarización.
Por primera vez en los 32 años que el PNUD lleva elaborándolo, el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide la situación de la salud, la educación y las condiciones de vida de los países, ha empeorado a nivel mundial durante dos años consecutivos. El Desarrollo Humano ha retrocedido a niveles de 2016, revirtiendo gran parte de los avances hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El retroceso es prácticamente universal, ya que más del 90 por ciento de países registran un deterioro de los niveles de su IDH en 2020 o en 2021, y más del 40 por ciento en ambos años, una demostración de que la crisis sigue empeorando para muchos.
Algunos países están empezando a recuperar el terreno perdido, pero la recuperación es parcial y desigual, lo que amplía aún más las brechas en el desarrollo humano a nivel global. América Latina y el Caribe, África Subsahariana y Asia Meridional se han visto especialmente impactadas.
En el caso de Costa Rica, el IDH prácticamente queda invariable, pasando de 0.810 a 0.809. Datos muestran el rompimiento de una tendencia histórica de crecimiento, pese a una aparente estabilidad. Además, los promedios suelen ocultar desigualdades que, en un contexto como el de los últimos dos años, pudieron haberse agravado.
“El Informe de Desarrollo Humano muestra los grandes desafíos para el mundo, pero también sugiere la ruta para enfrentarlos. No es diferente para Costa Rica. Las soluciones sostenibles que garanticen el futuro de las personas y el planeta son una ruta clara para enfrentar el dilema del bajo crecimiento y la alta desigualdad. Para ello, se hace urgente la voluntad colectiva, la solidaridad y el liderazgo político para construir acuerdos duraderos e inclusivos, más allá de las diferencias”, señala José Vicente Troya Rodríguez, Representante Residente del PNUD.
“El mundo trata desesperadamente de responder a las sucesivas crisis. Con las crisis inflacionaria y energética hemos visto que, si bien es tentador adoptar medidas de corto plazo, como los subsidios a los combustibles fósiles, tales respuestas están retrasando los cambios sistémicos a largo plazo que es preciso adoptar”, advierte Achim Steiner, Administrador del PNUD. “Nos encontramos paralizados a nivel colectivo para realizar estos cambios. En un mundo definido por la incertidumbre es necesario que renovemos nuestro sentido de la solidaridad si queremos abordar estos desafíos interconectados y comunes.”
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El Informe examina por qué que no se están produciendo los cambios necesarios y ofrece muchas razones, como la mutua interconexión entre inseguridad y polarización y su impacto en la erosión de la solidaridad y la acción colectiva necesarias para combatir las crisis a todos los niveles. Nuevos cálculos muestran, por ejemplo, que las personas con una mayor sensación de inseguridad son más propensas a caer en el extremismo político.
 “Hoy en día, una tercera parte de la población mundial se siente estresada y menos de un tercio confía en los demás, lo que supone un importante obstáculo a la hora de adoptar políticas constructivas para las personas y el planeta”, observa Achim Steiner.
El Informe recomienda aplicar políticas dirigidas a fomentar las inversiones —desde las energías renovables hasta la preparación frente a las pandemias— y el aseguramiento — como la protección social— para preparar a las sociedades ante las contingencias de un mundo incierto. Al mismo tiempo, la innovación en sus múltiples variantes —tecnológica, económica, cultural— puede también desarrollar capacidades para responder a los desafíos que vayan surgiendo en el futuro.
“Navegar esta incertidumbre exige redoblar nuestra apuesta por el desarrollo humano y mirar más allá de mejorar la riqueza o la salud de las personas”, explica Pedro Conceição, autor principal del Informe. “Estos objetivos siguen siendo importantes. Pero es preciso también proteger al planeta y proporcionar a las personas herramientas que les permitan sentirse más seguras, recuperar la sensación de control sobre sus vidas, y tener esperanza en el futuro”.
Para más información sobre el Informe sobre Desarrollo Humano 2022 y el análisis del PNUD sobre cómo navegar el nuevo complejo de incertidumbre, puede visitar https://hdr.undp.org/ 
Punto de contacto con los medios:
Ingrid Hernández Sánchez, comunicaciones.cr@undp.org, teléfono: (506) 8320 8481
Pamela Barrientos, pamela.barrientos@undp.org, teléfono (506) 8547 1084
Sobre el PNUD: Como agencia líder de la ONU en desarrollo internacional, el PNUD trabaja en 170 países y territorios para erradicar la pobreza y reducir la desigualdad. Ayudamos a los países a desarrollar políticas, habilidades de liderazgo, habilidades de asociación, capacidades institucionales y a desarrollar resiliencia para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Nuestro trabajo se concentra en tres áreas de enfoque; desarrollo sostenible, gobernanza democrática y consolidación de la paz, y resiliencia climática y ante desastres.
 
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