Agresión física es solo una alerta de lo que los jóvenes están viviendo, consumiendo y sociabilizando en redes y dispositivos electrónicos.

Estamos ante una generación de personas menores de edad con mucha frustración, bajo nivel de tolerancia y con pocas habilidades para enfrentar cambios y resolver conflictos. 

Hay que recordar que, tras una pandemia y un confinamiento social de dos años, que modificó nuestras rutinas y comportamientos, los niños y adolescentes fueron los más afectados en su salud mental. 

“Ahora nos estamos reinsertando a una nueva normalidad, a una presencialidad en los centros educativos, donde hay que tomar en cuenta que, el hecho de estar aislados durante tanto tiempo de sus grupos de pares, nos indica que podríamos estar viendo que ellos carecen de herramientas y habilidades para asumir la presión de otros en este proceso y es a los adultos a quienes nos toca ayudar a nivelar esas carencias, señaló Waynner Guillén Jiménez, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Fidélitas

“Como sociedad debemos reflexionar sobre las circunstancias que están viviendo las personas menores de edad, pues ahora esperamos que ellos se reinserten en condiciones normales, cuando en realidad fueron los más afectados con la situación del aislamiento social”, reiteró Guillén Jiménez. 

Interactuar es crucial para los jóvenes

Hay que tomar en cuenta que la socialización de los pares es fundamental en las etapas más jóvenes para ir trabajando los niveles de la autoestima, tolerancia a la frustración y ellos en este momento se están exponiendo intempestivamente a una presencialidad para la que no necesariamente fueron preparados.

Sin embargo, por las circunstancias citadas, hoy tenemos una generación de niños y adolescentes que, al estar aislados, carecieron de ese aprendizaje que les daba su grupo de pares, y por tanto, hasta podrían estarse viendo hoy los efectos de un confinamiento social manifestado en la reproducción de actos de agresión entre ellos, explicó el profesional en Psicología de Fidélitas.

La violencia es un fenómeno social y cultural

Un detalle que enfatiza el profesor de Psicología de Fidélitas es que, la violencia no es propia de ser joven, ni el ser humano es violento como algo genético, sino que reproducen lo que reciben de los demás. Es más bien un fenómeno social y cultural.

Lo que sí es cierto es que, esta etapa de los adolescentes es muy vulnerable y susceptible, muy expuesta a la influencia social.  Es un reflejo del comportamiento de los adultos, de la sociedad en la que estamos viviendo.  Ellos son más susceptibles a la reproducción de conductas que están consumiendo en las redes sociales o a través de los dispositivos electrónicos, señaló Guillén. 

Por supuesto, los hechos de violencia no se pueden justificar y achacar solamente al tema de la pandemia, porque durante el proceso de la niñez y la adolescencia ellos aprenden y se modelan del ambiente que les rodea, sobre todo de los adultos que tienen cerca.

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La rivalidad es parte de su desarrollo

El hecho de que haya disputas, rivalidades y conflictos con otros chicos no es un fenómeno nuevo, ni diferente a lo que se espera de ellos, porque es parte de sus procesos de desarrollo y madurez, señaló Waynner Guillén. 

El hecho que nos debe alertar es observar la forma cómo lo están resolviendo y si lo hacen a través de la agresión, lo que están reproduciendo es la violencia que están recibiendo del ámbito familiar o desde afuera.

Consumo de material en dispositivos electrónicos

Niños y jóvenes están sometidos permanentemente por horas a un consumo indiscriminado de contenidos en redes sociales; donde si bien es cierto, hay información positiva, también hay una gran cantidad de violencia y contenido negativo, que los adultos no están supervisando.

Socialización de la violencia

Como ya es sabido, los jóvenes todo lo graban y estas manifestaciones de agresión se viralizan en redes sociales y con ello se hace una socialización de la violencia.  Muchos de estos chicos a lo mejor son empujados por los otros, y posiblemente se sienten obligados a hacerlo, comento el experto.   Precisamente, es parte de la influencia, lamentablemente negativa,  que ejerce el grupo de pares y que es tan importante en esta tapa del desarrollo. 

Consejos de Waynner Guillén, profesional en Psicología y docente de Universidad Fidélitas:

1.       La violencia es una alerta importante para toda la sociedad:   debemos mirar la forma en cambiar patrones. Es fundamental que niños y jóvenes sepan resolver conflictos a través del diálogo y la escucha y no con procesos violentos. “Los adultos tenemos que saber cómo contener y actuar en los problemas de agresión, pues una situación de violencia trasciende las fronteras del bullying y el acoso.

2.      Se debe poner atención en lo que están consumiendo electrónicamente.  El contenido en redes y otras plataformas contiene un alto nivel de violencia y antivalores.  

3.      No podemos perder de vista que la violencia está ocurriendo fuera de los centros educativos, que es donde se retan y pelean. El llamado para el Ministerio de Educación Pública es que la prevención, la contención y la educación se debe extender hacia la comunidad para evitar que esto escale a un nivel mayor.  

Se debe trabajar, no solo a nivel de protocolo a lo interno del centro educativo, sino de una manera muy integral, con estrategias y planes de prevención, involucrando a la familia, al comercio, a las instituciones de desarrollo, organizaciones culturales, deportivas y demás fuerzas vivas que constituyen la colectividad.

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