De la Hidalguía Colonial al Servicio Republicano: El legado de la Familia Araya en Costa Rica

La historia de Costa Rica se ha construido a través de linajes que transformaron el arraigo de la tierra en un compromiso inquebrantable con la comunidad.

 La familia Araya personifica de manera excepcional esta evolución: desde las huestes coloniales que perfilaron la provincia de Cartago en el siglo XVI, pasando por los fundadores civiles del siglo XIX en San José, hasta alcanzar la cúspide de la probidad publica, la educación y el liderazgo espiritual en los siglos XX y XXI.
El Origen de la Estirpe: Juan de Araya y el Asentamiento Colonial.
El tronco de esta historia se arraiga hacia 1575 con la llegada a la Gobernación de Costa Rica de Juan de Araya, un soldado y poblador español, venia de Salamanca pero probablemente vinculado con Álava, país Vasco. En una provincia que apenas daba sus primeros pasos tras la pacificación de los conquistadores. Juan de Araya se estableció en la capital colonial de Cartago, adquiriendo el estatus legal de Hidalgo de privilegio, (aunque se cree que ya era Hidalgo en el país Vasco), según la celebre Ordenanza 99 dictada por el rey Felipe II en 1573, que honraba a los pobladores y descubridores de Indias,
Este rango de distinción social y jurídica se consolido mediante su matrimonio estratégico con Dona Leonor Gómez de Bonilla Benito, una dama hidalga, hija del conquistador Román Benito y de Juana Gómez de Bonilla. Esta alianza no solo otorgo a Juan de Araya un asiento en el cerrado y exclusivo Cabildo de Cartago, sino que también aseguro el acceso a las primeras encomiendas indígenas y tierras feudatarias, blindando el prestigio de su descendencia ante los ojos de la Corona española. Habito en la cuadra 3 A, (el eje de Poder de los Hijosdalgo) ubicación sumamente importante dentro de Cartago durante el siglo XVII, con vecinos sumamente prominentes como Alonso de Bonilla y Chacón (Acalde Ordinario de Cartago, los alcaldes ordinarios gobernaban la ciudad en ausencia del Gobernador de la Provincia de Costa Rica, fue Sargento Mayor de las Milicias, lidero la defensa de Costa Rica durante la invasión de los piratas Eduard Mansvelt y Henry Morgan. El otro vecino de Juan de Araya fue don Francisco Pelaez, Alferez de Milicias (equivalente a un Oficial Abanderado) una posición de prestigio que aseguraba su influencia en las decisiones del Cabildo y el control de la joven capital. Vivir en la Cuadra 3A significaba compartir espacio con alcaldes, regidores y comandantes militares que tomaban las decisiones políticas, jurídicas y de guerra mas importantes de toda la Provincia de Costa Rica, su cercanía a la Ermita de San Juan justo al lado. Rodeada exclusivamente por la elite de los primeros pobladores de la provincia. Los cargos políticos y militares que ostentaban los vecinos de la Cuadra 3A reflejan su alto estatus. Juan de Araya fue Regidos del Cabildo de Cartago, formo parte del cuerpo de oficiales que gobernaba y administraba la ciudad. Su firma aparece en actas oficiales junto al Gobernador de la Provincia de Costa Rica. Recibió concesiones de mano de obra indígena un privilegio reservado exclusivamente a los conquistadores y colonos de alta distinción social de la época.
La Continuidad en el Cartago Viejo: Cristóbal de Araya
De aquel matrimonio pionero nació en el siglo XVII don Cristóbal de Araya y Gómez de Bonilla. Casado en la vieja metrópolis con dona Juana Rendon (cuyo juicio sucesorio de 1664 aun reposa en los anaqueles del Archivo Nacional como testimonio de su Señorío. Cristóbal lidero propiedades agrarias y ganaderas en las laderas del Valle de El Guarco. Su generación defendió la provincia de Costa Rica, y pacto matrimonios endogámicos con otros linajes beneméritos como los Vargas, Chaves y Alfaro, preservando intacta la hidalguía, el derecho de sucesión y el trato honorifico de “Don”, en una época donde solo la aristocracia de la tierra gobernaba los destinos de la provincia. Al heredar la porción familiar de la cuadra 3A continuo con la tradición de servicio en la administración civil y la defensa territorial. Fue Oficial de Milicia (Capitan y Alferez): los descendientes directos de los primeros encomenderos heredaban la obligación de liderar las compañías de soldados locales ante constantes amenazas de invasores piratas o levantamientos indígenas.
El Éxodo y la Fundación de una Nueva Identidad: don Basileo Araya Blanco
A medida que avanzaba el siglo XIX la saturación del suelo cartaginés obligo a las nuevas ramas familiares a expandir las fronteras agrícolas. Los descendientes de Cristóbal de Araya se trasladaron hacia las faldas del Volcán Irazú, específicamente a Cervantes de Alvarado. De ese núcleo de labriegos y terratenientes nació don Hermenegildo Araya Corrales, quien contrajo nupcias con Isabel Blanco Valverde. Su hijo don Basileo Araya Blanco nacido en 852 encarnaría el gran cambio geográfico y civil de la familia.
Hacia la década de 1880 don Basileo se asentó en las ricas tierras cafetaleras de los barrios del norte de San José, sus nupcias con dona Rafela Melendez Ramires quedo inscrita en la historia Parroquial de El Carmen , En San José, la antigua hidalguía militar de Cartago muto en liderazgo comunitario moderno. Don Basileo se convirtió en el principal impulsor de la autonomía cívica de su nuevo hogar, y el 13 de Septiembre de 1891 hizo historia al asumir formalmente como Primer Jefe Político de Guadalupe de Goicoechea, durante la sesión inaugural de su Consejo Municipal, convirtiéndose en el arquitecto civil del nuevo Canton.
La Cúpula de la Probidad Cívica: Don Hermenegildo Araya Melendez
El testigo del servicio publico fue tomado con maestría por su hijo, don Hermenegildo Araya Melendez (11 Abril 1887 – 9 Mayo 1957). Educado bajo la rigurosa disciplina intelectual y moral de los Padres alemanes (Vicentinos) en el Colegio Seminario, don Hermenegildo combino una profunda formación humanista con un respeto absoluto por las leyes de la Republica. Tras iniciar su carrera muy joven en la Hacienda Publica, su rectitud lo llevo a impartir justicia y orden como Alcalde en múltiples cantones de la Provincia de San José, primero en Aserrí (1919) y posteriormente en Goicoechea, extendiendo su impecable jurisprudencia hacia Moravia y Coronado. Su liderazgo trascendió al ámbito nacional al ser electo Diputado por San José ante el Congreso de la Republica (1920), el reconocido Congreso de los Hermenegildo (ya que formaba parte también don Hermenegildo Zamora Salazar, diputado por Alajuela). Una de las mas prestigiosas en la vida parlamentaria costarricense, presidida por don Arturo Volio Jiménez, ante ella presto juramento como Presidente de Costa Rica el Lic., Julio Acosta García.
Desde su curul don Hermenegildo redirigió el antiguo honor de sus ancestros encomenderos hacia la causa mas democrática del siglo XX, la educación, impulsando con vehemencia la creación de escuelas y el fortalecimiento de las escuelas publicas. Su biografía inmortalizada con honores el martes 3 de Septiembre de 1985, por la historiadora dona Marta Castegnaro en la Sección: “El día Histórico” del periódico La Nación, lo definió como un funcionario de probidad, inquebrantable, un hombre de leyes que nunca permitió que los afanes políticos torcieran sus decisiones.
El Puente hacia Alajuela: Don Hernan Araya Montero y la consolidación familiar
El legado de rectitud y vocación de don Hermenegildo encontró continuidad en su finca en La Garita de Alajuela, en su hijo don Hernan Araya Montero. Tras contraer matrimonio con la distinguida dama dona Julieta Morales Barth, la pareja redefinió el asentamiento de la familia y mudarse desde San José a la hermosa y prospera comunidad de La Garita de Alajuela. Este traslado marco el inicio de una nueva era familiar, arraigando el apellido Araya en el corazón y la cultura de la Provincia alajuelense, combinando el peso de su historia con la calidez de la vida comunitaria y agrícola de la región. Don Hernan fue Secretario de la Primera Junta Edificadora de La Garita, junto con don Ernesto Arias como Presidente.
El florecimiento de la Hidalguía Espiritual: Presbitero Dr.h.c. Don Reynord Hernando Araya Morales
En el seno de este hogar en La Garita de Alajuela creció su hijo, el Presbitero, Doctor Honoris Causa, Don Reynord Hernando Araya Morales, quien encarna la culminación perfecta de 12 generaciones de historia patria. Poseedor de un profundo intelecto y una vocación eclesiástica de servir tanto en los Estados Unidos durante 20 anos, como en Costa Rica. Su trayectoria le ha merecido la alta dignidad de: Vizconde Araya de Santa María y Barón de San Rafael de Araya (títulos de nobleza conferidos por el rey Kigeli de Ruanda), uniendo formalmente el honor heráldico e histórico de sus raíces con una vida consagrada al servicio y el bien común. En el ano 2020 el Consejo Municipal de Alajuela le otorgo la máxima distinción: Ciudadano Distinguido de Alajuela. El Gobernador del Estado de Kentucky , USA Andy Beshear, le confirió el honor de Coronel de Kentucky . Además de un sinnúmero de Ordenes de Caballería de Casas Reales Europeas, Ruanda, Filipinas, Indonesia. Comendador de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén (Pontificia).
La Hidalguía que en el siglo XVI nació como un titulo de tierras y armas otorgado por el rey Felipe II a los conquistadores y pobladores de Cartago, se transformo a lo largo de los siglos en una autentica nobleza del Espíritu, de la Fe y del Carácter, puesta con amor al servicio de la vida democrática , educativa y espiritual de Costa Rica.
Por: Presbítero Reynor Araya Morales
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