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Efectos del coronavirus se suman al decrecimiento del sector y generan incertidumbre para el 2021

Encuesta realizada por la empresa Deloitte muestra la realidad de más de 160 empresas del sector construcción en el país.  Argumentan que han tenido que ajustarse a la realidad nacional para sobrevivir a la crisis económica y a las consecuencias del Covid-19.

· Nacionales

El sector construcción lleva ya casi dos años de caída permanente con tasas decrecientes desde el 2019, situación que se agravó con la pandemia en este 2020.

En el peor de los casos, las empresas constructoras han tenido que suspender toda clase de proyectos y por ende, reducir la generación de empleo.

Así lo confirma una encuesta de Deloitte hecha en los meses de octubre y noviembre a 163 empresas del sector.

La mayoría de las empresas coincide en que el impacto económico durante el 2020 fue realmente alto. Un 45% asegura que la mayor afectación tiene que ver con la paralización o disminución de obras, un 27% considera que la situación política y económica del país genera inestabilidad e incertidumbre y un 3% advierte que tanto los créditos bancarios como los presupuestos han disminuido significativamente.

Esta realidad ha obligado a las constructoras a reorganizarse para sobrevivir. Un 76% tuvo que modificar su sistema de negocio para ser más eficiente con menos recursos, mejorar procesos y disminuir costos. Un 57% recurrió a planes financieros, un 38% buscó nuevos canales de comercialización y un 37% rediseñó sus productos o servicios. La mayoría concluye que debe mejorar sus organizaciones.

Aunque la razón de ser del sector construcción es la operación en las obras, 100% presencial, pudo aplicar teletrabajo en oficinas y planteles. Es más, un 65% de estas empresas valora mantenerlo para áreas como: presupuesto, finanzas, recursos humanos y mercadeo.

En cuanto a la reducción de jornadas laborales, el 51% de las organizaciones del sector construcción, no ha reducido jornadas, mientras que en otras industrias, este porcentaje es del 37%.

Los protocolos han sido claves para trabajar, mantener los proyectos, evitar que otros se paralicen y generar empleo en medio de la crisis.

“Somos un motor fundamental de la actividad económica del país e importante generador de empleo directo e indirecto, por el elevado poder de arrastre en otras actividades económicas vinculadas. Generamos oportunidades laborales para todos los niveles de ingreso y especialmente para los trabajadores más vulnerables”, manifestó Esteban Acón, presidente de la Cámara de la Construcción.

Agrega que desde la cámara, como representantes del sector formal de la construcción, han sido insistentes con las autoridades en la necesidad de trabajar por la reactivación del sector. Desde inicios de este año, se presentaron al Gobierno una serie de propuestas para trabajar en pro de recobrar la confianza y caminar juntos hacia la reactivación.

En otras áreas se ha insistido, por ejemplo: en la necesidad de aplicar reformas sustanciales para la modernización de instituciones como Acueductos y Alcantarillados y la SETENA.

Estas reformas son urgentes para permitir una mayor agilidad y eficiencia del sector construcción. Lo tedioso y lento de los trámites conforman una barrera que impide un crecimiento más ágil. Si ya este era un problema, con la pandemia quedó evidenciada la ineficiencia en la tramitología y sus sistemas obsoletos.

“ Otro punto en el que hemos sido categóricos es en que la obra pública debe continuar. Sabemos que la pandemia afectó aún más la ya crítica situación de las finanzas públicas, pero es imperativo que el gobierno logre distinguir la gran diferencia que existe entre los términos “gasto” e “inversión”. El gasto ineficiente solo contribuye al incremento injustificado del déficit fiscal, mientras que la inversión en obra pública produce reactivación en el sector productivo y con ello produce los empleos que tanto necesitan los costarricenses” agregó Acón.

El sector construcción confía en que el país retome pronto la senda de la recuperación económica, pero para ello se requiere de una serie de medidas de estímulo. Se necesita apoyo para la recuperación y reactivación, y no pensar en más impuestos y otras restricciones que pondrían la industria de la construcción en un mayor riesgo.

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