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350 MILLONES DE PERSONAS SUFRIRÁN OSTEOARTROSIS EN 2025

Se trata de una enfermedad progresiva, sin cura que afecta principalmente las articulaciones de la rodilla y la cadera.En Latinoamérica, la edad media de los pacientes es de 62.5 años, y se ha evidenciado por estudios, una alta prevalencia en mujeres que llevan a cabo tareas del hogar (56-82%).Entre los distintos tratamientos, destaca la técnica de viscosuplementación, que consiste en inyectar la articulación de la rodilla con derivados de ácido hialurónico, que ayudan a lubricar y amortiguar la misma.

· Nacionales,Medicina

La Osteoartrosis (OA) es una de las enfermedades más antiguas y comunes de los seres humanos. Cuando una persona padece osteoartrosis, el cartílago de las articulaciones se desgasta, lo que causa dolor y rigidez en las articulaciones principalmente. Existen muchas afecciones y dolencias que la pueden causar, como el sobrepeso, lesiones, debilidad muscular, daños en los nervios que suplen las zonas de las articulaciones e incluso, factores hereditarios. A nivel mundial, se estima que 350 millones de personas sufrirán de esta enfermedad en 2025.[1]

Aunque la OA puede afectar cualquier articulación, ocurre más a menudo en las rodillas, caderas y columna vertebral. En menor ocasión, afecta las muñecas, los codos o los tobillos.

Algunos factores como la obesidad, por ejemplo, incrementa el riesgo de OA en la rodilla. Diversos estudios señalan que el peso corporal durante los años medios y tardíos parece ser el factor de mayor importancia en cuanto al riesgo de que una persona desarrolle OA de la rodilla, durante el periodo de ocho a 12 años antes de que aparezcan los síntomas.[2]

“Es importante conocer la diferencia entre Artritis y Osteoartrosis, la primera se debe a una respuesta inmunológica del organismo que conlleva a que haya disfunción articular, y la segunda es debido a un desgaste de la articulación, lo que conlleva a aparición de dolor, rigidez, inflamación e hinchazón, enrojecimiento y disminución del líquido sinovial dentro de la articulación afectada”, señaló Juan Tejada, Gerente Médico de Sanofi.

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Las personas con debilidad en los músculos superiores del muslo también son más propensos a desarrollar OA de rodilla, en comparación con quienes no padecen de debilidad muscular.

Otra de las causas asociadas a esta enfermedad son las lesiones. Un historial de lesiones significativas en la rodilla o cadera aumenta el riesgo de que se desarrolle OA en dichas articulaciones, como es el caso de los jugadores de fútbol y aquellos que deben subir y bajar constantemente gradas en sus áreas de trabajo.[1] Además, los profesionales que cuidan de otros pacientes como los enfermeros y los asistentes ocupaciones, tienen mayor incidencia de padecer la enfermedad, ya que en muchas ocasiones, necesitan levantar a los pacientes, cambiarlos de una cama a otra, ayudarles con el aseo y asistirlos para moverse. Estos profesionales sanitarios se ven obligados a cargar con el peso de sus pacientes y esto, a largo plazo, puede acarrear lesiones de rodilla, que si no se tratan, pueden derivar en OA.[2]

La tasa de relación de la presentación de la enfermedad es de 4.8:1 (significa que por cada 4.8 mujeres, un varón presenta la misma). Alrededor del 80% de los enfermos, tienen más de 65 años y se dice que el 50% de los pacientes arriba de estas edades, tendrán evidencias radiográficas de enfermedad osteoarticular, con o sin síntomas. [3]

Sin embargo, esta enfermedad está dejando de ser una enfermedad solo del adulto mayor, ya que la incidencia en pacientes jóvenes (35-44 años), ha aumentado 4 veces desde 1990 a la fecha, sobre todo debido a la obesidad y a las prácticas de deportes de alto impacto (correr, deportes extremos, y actividad física de alto impacto como es el crossfit, entre otros). [4]

“Según la Arthritis Foundation, se estima que para el 2025 habrá un aumento del 16% de pacientes con este tipo de enfermedad, llegando a representar alrededor de 350 millones en todo el mundo. En costos anuales, esto representa gastos estimados en alrededor de 80 billones de dólares” enfatizó Tejada.

Para diagnosticar la enfermedad, se requiere de un examen físico basado en el historial clínico del paciente, pero también se pueden utilizar radiografías que ayudan a confirmar el diagnóstico y a determinar la magnitud del daño sufrido por las articulaciones.

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