Las enfermedades hepáticas representan una de las principales causas de pérdida de años de vida laboral

El hígado puede regenerarse eficientemente a partir de tan solo un 25% de su
masa total.

La enfermedad hepática más prevalente en el mundo es el hígado graso y afecta a
más de uno de cada tres adultos, según datos de la OMS.

Durante las festividades de fin y principio de año, es
común que las personas se vean tentadas a aumentar el consumo de grasas y a
ingerir mayores cantidades de alcohol de lo habitual. Estos excesos pueden tener
consecuencias negativas para la salud hepática, llegando incluso a ocasionar
enfermedades como el hígado graso.
El hígado es un gran laboratorio en el cuerpo, ya que desempeña un papel central
en la desintoxicación, metabolismo, almacenamiento de nutrientes y producción de
proteínas esenciales para el funcionamiento del cuerpo.
Aunque se ha demostrado que el hígado puede regenerarse eficientemente con
tan solo un 25% de su masa total, las sobrecargas constantes pueden
comprometer su capacidad regenerativa, llevándolo a enfrentar daños
irreversibles.
El Dr. Farhad Rezvani, gastroenterólogo de la Clínica Equilibrium, destaca la
importancia de mantener un estilo de vida saludable para preservar la función
hepática y menciona los siguientes consejos:

1. Reequilibrio Nutricional: Priorizar una dieta equilibrada con la inclusión de
frutas y verduras, además de reducir la ingesta de alimentos ricos en
grasas saturadas y azúcares añadidos.
2. Hidratación: Aumentar el consumo de agua para optimizar la función
hepática y facilitar la eliminación de residuos metabólicos.
3. Restricción moderada del alcohol: Adoptar una actitud moderada hacia el
consumo de alcohol, evitando excesos frecuentes, además de reconocer y
respetar los límites de consumo seguro.
4. Actividad física regular: Incorporar rutinas de ejercicio que favorezcan la
circulación sanguínea y respalden la salud hepática, buscando actividades
que se adapten a las preferencias individuales.
Hígado graso
El hígado graso, o esteatosis hepática, se caracteriza por la acumulación anormal
de grasa en las células hepáticas. En sus primeras etapas, puede ser
asintomático, y las personas pueden no notar cambios en su salud. Sin embargo,

a medida que avanza, pueden aparecer síntomas como fatiga persistente, dolor
abdominal, hinchazón abdominal, pérdida de apetito y coloración amarillenta de la
piel y los ojos (ictericia).
Según la Organización Mundial de la Salud, el hígado graso es la enfermedad
hepática más prevalente en el mundo, afectando a más de uno de cada tres
adultos y al 10% de los niños.
“El hígado graso es una enfermedad que afecta muy frecuentemente a la
población y hoy por hoy es la causa más frecuente de enfermedades del hígado.
Las enfermedades hepáticas representan una de las principales causas de
pérdida de años de vida laboral y de calidad de vida”, comenta el especialista.
Actualmente, existen pruebas de función hepática y otros estudios que pueden ser
útiles para evaluar la salud hepática, especialmente en individuos con factores de
riesgo conocido, como el consumo excesivo de alcohol, la obesidad o
antecedentes familiares de enfermedades hepáticas, sin embargo, la detección
temprana y la intervención adecuada son clave para gestionar y tratar eficazmente
las enfermedades hepáticas.

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