Medición de pobreza multidimensional con foco en mujeres para erradicar la pobreza en América Latina y el Caribe, propone PNUD

Análisis más precisos son claves para formular recomendaciones de políticas que sean sensibles al género

—Derribar las barreras sistémicas a la igualdad de
género nunca ha sido más urgente para reducir las desigualdades, por esta razón, en el marco del Día
Internacional de la Erradicación de la Pobreza, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en
América Latina y el Caribe (PNUD LAC) presenta una propuesta de Índice de Pobreza Multidimensional
(IPM) con foco en las mujeres con datos de 10 países de la región (Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, El
Salvador, Honduras, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay).
El análisis revela que el 27.4 por ciento de las mujeres experimentan pobreza multidimensional. La
intensidad de la pobreza, medida como la proporción promedio de privaciones entre las mujeres pobres, es
del 48 por ciento. Es decir, en promedio, las mujeres en situación de pobreza experimentan privaciones en
casi cinco de los diez indicadores que componen este IPM.
“Poner fin a la pobreza en todas sus dimensiones exige abordar las barreras estructurales que enfrentan las
mujeres. El análisis preciso de cómo experimentan las mujeres la pobreza multidimensional es fundamental
para atender sus necesidades específicas, identificar obstáculos que les impiden escapar de la pobreza y
formular recomendaciones de políticas transformadoras en términos de género,” señala Michelle Muschett,
directora regional de PNUD LAC.
La feminización de la pobreza en la región es un fenómeno bien documentado, según datos de CEPAL para el
2019 – antes de la COVID19- por cada 100 hombres pobres había 113 mujeres pobres en la misma
condición, mientras que para 2021 – post pandemia – este número incrementó a 100 hombres viviendo en
hogares pobres en la región y a 116 mujeres en situación similar. Esto actúa como una barrera estructural
para las sociedades, para el desarrollo sostenible y para el logro de la Agenda 2030, ya que limita la
autonomía económica, física y de toma de decisiones de las mujeres y de sus familias.

En los 10 países analizados el 19 por ciento de las mujeres urbanas experimentan pobreza
multidimensional, este porcentaje es casi tres veces mayor para las mujeres rurales, alcanzando el 58 por
ciento. Así mismo, el estudio muestra que las principales privaciones que enfrentan las mujeres en situación
de pobreza pobres multidimensional en estos países están relacionadas con una “condición de actividad
desfavorable” – el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, informalidad o asalariada que no
alcanza el salario mínimo -; y la “falta de acceso a internet” con un 66,3 por ciento y un 50,6 por ciento de las
mujeres adultas, respectivamente.

PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL DESARROLLO

COMUNICADO DE PRENSA
Esta propuesta se estructura en torno a cinco dimensiones y veintiuno indicadores: salud y violencia,
educación y acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), trabajo, vivienda y acceso a
servicios básicos, y derechos económicos y participación. El índice resalta la urgencia de recopilar datos
sensibles al género en las encuestas de hogar para medir la pobreza con enfoque de género de manera
efectiva y ofrece recomendaciones para garantizar la desagregación de datos según criterios relevantes
como edad, etnia, discapacidad, área geográfica, identidad de género, orientación sexual, religión, estatus
migratorio, nacionalidad, nivel de ingresos, maternidad y edad de las personas dependientes para analizar
la interseccionalidad de las privaciones en las mujeres. Así mismo, el índice sugiere la inclusión de
indicadores relacionados con el uso del tiempo, la violencia y la salud sexual y reproductiva en futuras
encuestas.
El análisis recomienda además implementar políticas públicas en cuatro áreas claves para así promover una
transformación género sensible: protección social, sistemas integrales de cuidados, políticas activas del
mercado de trabajo y sistemas fiscales justos, así como considerar los desafíos y discriminaciones
particulares de las mujeres en su diversidad, abordar su valor económico, garantizar su seguridad y mejorar
su calidad de vida.
A pesar de los avances, este estudio pone en relieve las realidades complejas de la pobreza que aún
enfrentan las mujeres en América Latina y el Caribe y busca contribuir al desarrollo de políticas públicas
que sean género transformadoras, permitiendo el desarrollo y empoderamiento de las mujeres, además de
salvaguardar décadas de progreso.
El PNUD propone a tomadores de decisión tres estrategias para incorporar una perspectiva de género en la
medición multidimensional de la pobreza: 1) integrar de indicadores sensibles al género en los Índices de
Pobreza Multidimensional existentes; 2) analizar los Índices de Pobreza Multidimensional desde una
mirada de género; y, 3) elaborar un IPM específico para mujeres.

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