Durante el 2017 el costo global por ransomware fue de 5 billones, mientras que tan solo
cuatro años después, la cifra se cuadriplicó a 20 billones de dólares.
Las organizaciones deben adoptar una estrategia de gestión de riesgos para permitir el éxito
en los programas de análisis cibernético. La ciberinteligencia es clave para disminuir el peligro
de un ciberataque.
San José, Costa Rica. Junio, 2022. Las amenazas cibernéticas de actores avanzados, como los
estados-nación, son ahora una realidad en el sector privado, así como también el ransomware
como servicio. Se espera que el ransomware ataque a una empresa, un consumidor o un
dispositivo cada dos segundos en el 2031, frente a cada 11 segundos que atacó en 2021.
Asimismo, se estima que el costo global por ransomware ascenderá a más de 157 billones para el
2028, con respecto a los 20 billones del 2021.
Este tipo de malware es utilizado por cibercriminales para cifrar archivos en dispositivos, haciendo
inservibles los archivos y los sistemas que dependen de ellos. Generalmente, tras cometer estos
actos, los ciberdelincuentes demandan un rescate a cambio de un descifrado. Este rescate es, en la
mayoría de los casos, una petición de dinero. El ataque de ransomware es actualmente una
actividad criminal extensiva y constante, que provoca muchas pérdidas económicas para las
empresas y las personas.

“Las organizaciones deben comprender que cualquier persona puede convertirse en objetivo de
ataques avanzados. Por lo tanto, no solo deben cumplir con los estándares mínimos de seguridad
para contrarrestar el malware común. Las tácticas avanzadas adquiridas por adversarios de primer
nivel tienden a convertirse en productos básicos entre los grupos criminales menos capacitados
cuando la información se hace pública. Los ataques que requieren mayores recursos, como la
ingeniería social, se volverán más comunes a medida que continúen las infracciones”, comentó
Alonso Ramírez, Gerente de Ciberseguridad de GBM.
En 2021, los intentos de ransomware contra los gobiernos aumentaron hasta tres veces el punto
más alto del año anterior. Según Cybersecurity Ventures, la organización CONTI fue la variante de
ransomware más activa del mercado en 2021 con un 15%, asimismo fue la que recibió la mayor
cantidad de pagos por rescates (US$13 millones). El costo promedio de una brecha de seguridad
originada por un ransomware fue de US$4.6 millones.
Por esta razón, es importante trasladar los recursos al análisis de inteligencia estructurado para
contrarrestar mejor las amenazas avanzadas sigilosas. El verdadero propósito de la inteligencia es
siempre informar a los tomadores de decisiones. La ciberinteligencia producida a partir del análisis
cibernético debe usarse estratégicamente para tomar decisiones de mitigación de riesgos sobre
las amenazas emergentes y sus nuevas formar de vulnerar los perímetros.
Contrariamente a la creencia popular, los controles de seguridad simples son la forma más
efectiva de disuadir a la mayoría del espectro de actores de amenazas. Los actores cibernéticos
malintencionados tienen recursos limitados y, como cualquier otra persona, dirigirán los activos
hacia lo que tenga el mayor retorno de la inversión.

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Es probable que las organizaciones con controles de seguridad adecuados sean ignoradas para
objetivos más fáciles. Según el Center for Internet Security (CIS), existen algunos controles que
ofrecen una reducción sustancial e inmediata del riesgo contra ataques muy comunes sin requerir
cambios técnicos o de políticas importantes en el entorno de la organización.
Estos reductores de riesgos simples incluyen: inventario y control de activos empresariales,
inventario y control de activo de software, gestión continua de vulnerabilidades y configuración
segura de activos y software empresariales.
Asimismo, es importante que las organizaciones construyan los procesos de conexión entre los
equipos de seguridad, los analistas cibernéticos y los investigadores de amenazas externas. Según
explica Ramírez, “los actores más complejos tenderán a utilizar tácticas similares y rasgos comunes
compartidos entre sus objetivos o campañas. Al cambiar ligeramente el código o las tácticas, los
actores malintencionados pueden eludir sigilosamente la mayoría de las tecnologías de detección”.
“Con acceso a una red de intercambio de inteligencia, un ataque a una organización es un
ataque a todas.”
Los profesionales de la seguridad informática pueden compartir lo que ven cuando ocurre un
ataque y distribuir indicadores de compromiso y compararlos con las vulnerabilidades dentro de
una plataforma de análisis cibernético.
“Cuando ocurre un ataque avanzado contra una organización, es vital comprender por qué la
infiltración fue exitosa. Puede haber múltiples dimensiones que llevaron al ataque desde una falla
en el control de políticas hasta la falta de capacidad de detección técnica. La mejor manera de
identificar la causa raíz es rastrear un árbol de decisiones, retrocediendo el ataque original para
comprender la decisión humana subyacente que condujo al problema”, comenta el experto.
Las ciberamenazas varían mucho, al igual que los métodos de ataque. Para contrarrestar esas
diversas fuentes, las organizaciones necesitan inteligencia para fortalecerse frente a las amenazas
internas y externas. Un programa de ciberinteligencia empresarial enfrentan las fuentes más
críticas de peligro cibernético.
Para mayor información sobre los servicios y soluciones de GBM en el área de ciberseguridad,
puede visitar la página: https://www.gbm.net/es/ciberseguridad

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