Graciela Gonzalez Rosales: 8591 6570
Marcela Ramírez Aguilar: 8937 8797
Valeria Marín: 8423 2358

Este 8 de marzo del 2022, en la conmemoración del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, volvemos a tomar las calles nacionales en un solo grito contra la
violencia estatal y económica, hacia las mujeres y cuerpes feminizades: nuestra
emergencia no se acaba, nuestras vidas continúan en peligro.
Mujeres en toda su diversidad, trans, no binaries y cuerpes feminizades: adultas(es)
mayores, niñez y adolescencia; afrodecendientes, de la Diáspora y el Caribe; con
VIH y VPH; exiliadas, migrantes; indígenas; lesbianas, bisexuales, asexuales y queer;
trabajadoras(es); rurales; con discapacidad; estudiantes.
Denunciamos:

  1. Un Estado que insiste en establecer una política económica neoliberal, de la
    mano con las entidades Financieras internacionales, como el FMI y Banco Mundial,
    que han llevado a otros países a su quiebra. Las políticas de ajuste vulnerabilizan y
    precarizan nuestras condiciones de vida, limitando acceder a un empleo digno y
    libre de informalidad, acoso, hostigamiento, estigma y discriminación. Tenemos un
    Estado que continúa privilegiando una agenda para enriquecer a las élites, en detrimento de nuestra autonomía. Nosotras(es) no percibimos la recuperación económica de la cual el gobierno hace alarde.
    2 . La exclusión de mujeres y cuerpes feminizades de la participación en el ámbito
    laboral demuestra el carácter patriarcal de la economía. La ausencia de acciones
    gubernamentales que busquen la reducción de la brecha salarial y la promoción de
    empleo para nosotras(es); así como falta de acceso a vivienda digna y oportunidades educativas. La imposición sobre las mujeres y cuerpes feminizades de dobles
    jornadas de trabajo, la jornada laboral remunerada y la jornada de trabajo doméstico y de cuido no remunerado, siendo la desigualdad más grande en zonas históricamente excluidas y abandonadas por el Estado, como rurales y costeras. Esta exclusión de la participación nos empobrece, y crea dependencias a sistemas familiares y domésticos sostenidos desde la violencia.
  1. La falta de acceso a una salud integral, libre de estigma y discriminación, la deuda
    histórica por el acceso al derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito, la deficiencia en acceso universal a métodos anticonceptivos y la violencia obstétrica, sumado a
    la ausencia de una educación sexual laica, científica y feminista, agudizan la violencia patriarcal en todas sus formas de expresión.
  2. La justicia patriarcal que otorga impunidad a los femicidas, transfemicidas, abusadores y agresores, mientras nos violenta y revictimiza reforzando los estereotipos de
    género. En consecuencia, se legitimiza y fomenta la violencia de género en todas sus
    formas, violencia sexual, física, económica, las relaciones impropias, las agresiones
    misóginas y transfóbicas, femicidios y transfemicidios que lamentablemente siguen
    incrementando. La violencia patriarcal en aumento es expresada en los femicidios,
    transfemicidios, crímenes de odio, abusos, agresiones y secuestros de cada día. Violencia que es legitimada y reproducida por las instituciones del Estado y los medios
    de comunicación. La violencia contra las personas trans y la ausencia de una ley de
    identidad de género, así como la discriminación constante en el acceso a los servicios
    que cualquier persona debería acceder sin violencia, estigma o discriminación. Las
    mujeres de los sectores más socialmente vulnerables, extranjeras, migrantes y exiliadas que ven limitado el acceso a sus derechos básicos, sufriendo además de la violencia cotidiana, la xenofobia, precarización y el abandono.
  3. Los recortes presupuestarios en instituciones como el INAMU, la línea telefónica de
    atención a la violencia intrafamiliar, el MEP y otras instituciones que brindan servicios prioritarios para la garantía de nuestros derechos, lo que genera un retroceso de
    estos, y evidencia la falta de interés por parte del Estado de garantizar políticas públicas en benecio para todas las poblaciones y en particular para las mujeres y cuerpes feminizades.
  4. La represión a la protesta social desde la aprobación de la Ley para brindar seguridad jurídica sobre la huelga y sus procedimientos (N° 9808) también conocida como
    “Ley Antihuelgas”. Así como el constante abuso de poder por parte de la Fuerza Pública, el OIJ y el Poder Judicial contra nuestras manifestaciones; por ejemplo, en las acciones violentas que sufrimos durante la marcha del 25 de noviembre del 2021 por
    parte de las fuerzas policiales.

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Los movimientos feministas y otros diversos movimientos sociales, sabemos que la forma
de ganar nuestros derechos es en las calles. Gracias a la lucha, conquistamos la Norma
Técnica, el Matrimonio Igualitario, la Ley de Acoso Callejero, La Ley de Relaciones Impropias, entre otras, como el tener una Campaña Nacional por Nuestro Derecho a Decidir,
sumado al notorio crecimiento de las organizaciones feministas que se maniestan en
distintas regiones. Es desde esta emergencia, continuamos exigiendo:

  1. Un alto a los ajustes económicos que perpetúan la precarización de nuestras vidas.
    Inversión en políticas públicas para la redistribución y participación económica de las
    mujeres y cuerpes feminizades. Una socialización de los trabajos domésticos y de cuido.
    Protocolos que permitan una plena participación libre de violencia laboral, estigma y
    discriminación sexista, racista o xenofóbica. Un acceso al trabajo digno, la vivienda para
    todas y todes, y cupo laboral Trans. La crisis no debe ser pagada con nuestres cuerpes.
  2. Que el Estado garantice los recursos económicos necesarios para proteger nuestros
    derechos. Incluido el nanciamiento al INAMU, la línea de atención COAVIF, la garantía
    de una educación sexual, laica, cientíca y feminista en el MEP, para erradicar la cultura
    patriarcal. La creación de albergues en todo el país para las mujeres, personas trans y
    niñez, víctimas de violencia. La generación de datos estadísticos sobre las mujeres en
    toda su diversidad. Invisibilizar nuestras vidas desde la falta de datos en las instituciones, vulnera nuestra participación política, representativa y local. Una Ley de Identidad
    de Género que nos reconozca a todes.
  3. El aborto legal, libre, seguro y gratuito para todas las mujeres y las personas gestantes. Acceso universal a métodos anticonceptivos y formación con perspectiva de género
    para profesionales en atención a la salud. Exigimos que la CCSS garantice el ejercicio de
    protocolos libres de estigma para la atención de personas víctimas de violencia sexual,
    personas con VIH y VPH, y para personas trans y migrantes; así como asegurar la salud integral de todas las mujeres y cuerpes feminizades.

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  1. Un alto a la justicia patriarcal, una tipicación de crímenes de odio, así como los
    transfemicidios, y subsidios para las familias víctimas de estos delitos. Nunca más nuestros asesinatos serán silenciados por la impunidad. Que se fortalezcan y nancien mecanismos de denuncia y alerta temprana a violaciones de derechos humanos. Asimismo,
    que se destituya de forma inmediata a la defensora de los habitantes, Catalina Crespo, al
    director del OIJ, Walter Espinoza, y todo funcionario público que atente contra los derechos de las mujeres y cuerpes feminizades.
  2. El rechazo al acuerdo con el FMI y al proyecto de ley de empleo público, también la
    objeción de conciencia, que vienen a vulnerabilizar nuestros derechos. Así como todo
    ataque a salarios y pensiones.
    A contracorriente de un gobierno que se ha mantenido como instrumento de un sistema
    patriarcal, neoliberal, racista, xenofóbico y transfóbico, nos reconocemos independientes
    de cualquier gobierno electo en la segunda ronda, que perpetúa la violencia contra
    nuestres cuerpes desde sus agendas llenas de discriminación.
    Desde esta emergencia, que nos saca a las calles de todo el país, llenas(es) de furia feminista, nos abrazamos, y desde el cuido colectivo las y les invitamos a marchar este 8 de
    marzo. Salgamos a luchar por la justicia feminista y por el pleno reconocimiento de nuestros derechos.

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