PROCOMER identifica capacidades del sector industrial para generar encadenamientos

Con el objetivo de conocer a profundidad las capacidades de las industrias metalmecánica, eléctrica y electrónica y plástica para la generación de encadenamientos, la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (PROCOMER) realizó el estudio “Costa Rica: participación de la oferta exportable de metalmecánica, eléctrica y electrónica y plástico en cadenas globales de valor”.
 
El estudio determinó que las exportaciones de los productos de estos tres sectores participan en al menos seis principales CGV, como lo son construcción (25% de empresas), agrícola (23%), comercio (20%), alimentaria (11%), componentes electrónicos y telecomunicaciones (10%) e industria médica (9%). Además, estos sectores también están ligados con otras CGV especializadas como la automotriz y aeronáutica; pero con una participación más incipiente.
 
“Estos hallazgos permiten a PROCOMER y a las demás organizaciones de apoyo al sector industrial, identificar los sectores con más espacio para el desarrollo de encadenamientos, o bien para consolidar exportaciones. Además, nos evidencia la posibilidad de ampliar la vinculación de esta oferta con otras cadenas, como la de dispositivos médicos, por ejemplo, un sector de mucho interés y crecimiento en el país”, afirmó Marta Esquivel, Directora de Inteligencia Comercial de PROCOMER.
 
Según el estudio de PROCOMER, del total de exportadores -cuya mayoría de envíos es de los sectores metalmecánica, eléctrica y electrónica o plástico (622)- únicamente el 25% cumple con un perfil de potencial participación en cadenas globales de valor. Sin embargo, este 25% representa el 74% del valor exportado por las 622 empresas en estos sectores de especialización en 2019, con lo cual se destaca el valor de su oferta.

Para Roberto Coto, Analista de PROCOMER a cargo del estudio, a nivel intersectorial, destaca una amplia y diversa oferta exportable de maquinaria y equipo con especialización en el sector agroalimentario, desde aplicaciones en cosecha hasta procesamiento para consumo final. No obstante, esta oferta de maquinaria se complementa con equipos industriales para dispositivos médicos, industria farmacéutica, productos electrónicos y manufactura en general, en algunos casos con servicios complementarios (diseños a la medida, modificación y adaptación de equipos y desarrollo de software).
 
“La especialización en el sector agroalimentario, señala a este sector como un potencial comprador de esta maquinaria, por lo que vincular estos sectores también beneficiaría la tecnificación de nuestro sector agrícola. Además, contar con una oferta de maquinaria con aplicaciones en otras industrias especializadas, sugiere todavía más oportunidades de encadenamientos. No obstante, debemos buscar la especialización de estas empresas hacia segmentos de mayor valor agregado: agritech, soluciones de automatización, uso de tecnologías 4.0, entre otros; que representen incrementos de productividad en sus clientes” añadió Coto.
 
Otro de los hallazgos de este análisis está relacionado con las CGV de productos electrónicos, telecomunicaciones, automotriz, aeronáutica y aeroespacial; donde hay una oferta exportable altamente especializada y que en general participa en segmentos iniciales de sus respectivas cadenas, lo que explica que los principales insumos importados sean materia prima 100%, lo cual limita la posibilidad de sustituir sus importaciones por su compra local.
 
En el caso de la cadena de dispositivos médicos, los esfuerzos a nivel de encadenamientos se visualizan en la incorporación incipiente de PYMES. Sin embargo, se debe tomar en cuenta que es una industria con un nivel de exigencia alto y los requisitos suelen representar importantes barreras de entrada (certificaciones como ISO 9001 e ISO 13485), por lo que ofrecer programas de desarrollo de proveedores vinculados a este sector como tractor, resulta fundamental.