• Desde el 2016 y hasta el 2020 fue realizado el monitoreo ecológico, donde los guardaparques cubrieron buceando lo equivalente a 10 canchas de fútbol
  • En las áreas analizadas fueron ubicados peces 42% más grandes con respecto a otros sitios no protegidos

Los datos del monitoreo de arrecifes coralinos que ha recopilado el personal del Área de Conservación Marina Coco (ACMC) desde el 2016 son de suma importancia, debido a que permiten dar seguimiento a la salud de los arrecifes coralinos o mejor conocidos como las «selvas del mar».

Con el análisis además de obtener detalles sobre la cobertura coralina, se estudiaron las especies que viven y se desplazan por las corrientes cercanas al Parque Nacional Isla del Coco.

El trabajo de campo estuvo liderado por guardaparques del ACMC y con apoyo de otras Áreas de Conservación; que además de sus labores de protección del Parque Nacional Isla del Coco, aplican el protocolo de monitoreo de formaciones coralinas, dos veces al año en seis sitios alrededor de la Isla del Coco. Durante los primeros cinco años de la aplicación de este monitoreo se calculó la cobertura de los corales ubicados en la parte norte de la Isla, se identificaron entre tiburones y peces más de 100 especies, y se contabilizaron más de 55 000 individuos, también se identificaron 25 especies de invertebrados marinos entre caracoles, estrellas de mar, entre otros contabilizando 3832 macroinvertebrados.

Karol Ulate, bióloga marina e investigadora de la Universidad Nacional (UNA), señala que la cobertura coralina durante los cinco años fue estable, presentando aproximadamente un 60% en promedio de cobertura coralina en cada sitio monitoreado. Sólo hubo un año que la cobertura coralina presentó un blanqueamiento en 17% de las colonias. Esto pudo deberse a un calentamiento atípico de las aguas del Pacífico por el fenómeno de El Niño en el 2016 y el blanqueamiento se reportó unos meses después, pero se puede hipotetizar que, gracias a los buenos niveles de salud y la resiliencia de estos arrecifes, en el 2018 se reflejó una recuperación.

Monitoreo a cargo de guardaparques

Los guardaparques Isaac Chinchilla, Moisés Goméz, Diego Madrigal, Keylor Morales, Guillermo Pérez y Geiner Golfín con apoyo de algunos buzos voluntarios y de instituciones académicas, fueron los encargados del muestreo que se realiza en los meses de la estación seca y lluviosa de todos los años desde el 2016 hasta la actualidad y cada expedición dura al menos 7 días.

Este equipo de guardaparques buzos han recopilado información en diferentes sitios de monitoreo del Parque Nacional Isla del Coco de la cobertura de los corales, peces, invertebrados, rigurosidad de superficies, entre otros factores, durante estos años, y han logrado monitorear un área de 71 070 m2, lo que equivale a 10 canchas de fútbol.

Geiner Golfin, uno del guardaparques encargado de este monitoreo aseguró “nos llena de satisfacción contar con estos datos que vienen a darnos mayor conocimiento sobre la salud de las aguas que rodean al Parque Nacional Isla del Coco. Ahora contamos con insumos científicos sobre la dinámica que ocurre en los arrecifes coralinos, además de la importancia de poder integrar a más guardaparques al equipo de monitoreo del Parque Nacional Isla del Coco”.

Este primer análisis de los datos contó con el apoyo de organizaciones como la Asociación Costa Rica por Siempre (ACRXS), Amigos Isla del Coco (FAICO) y la Universidad Nacional (UNA).

Alejandra Villalobos, Directora Ejecutiva de FAICO se mostró satisfecha por el apoyo brindado por ambas organizaciones; ya que fue un insumo importante para este primer análisis de datos y que permite dar seguimiento a los cambios que experimentan estos ecosistemas.  Cuando estos sitios están protegidos, se cuenta con factores más saludable y las especies tienen mayor tamaño, lo que nos obliga a seguir cuidando el área para desarrollar de forma sostenible actividades como el turismo, y la pesca en sitios circundantes”.

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Actualmente, la Universidad Nacional también realiza otro estudio sobre arrecifes rocosos en 4 áreas conocidas como Juan Bautista, Roca Sucia y el Risco  para poder contar con detalles sobre las áreas que a diferencia de los arrecifes coralinos se caracterizan por la alta energía liberada por el oleaje y los cambios de la marea que afectan la distribución de los organismos que habitan allí, pero aun así son ecosistemas altamente diversos y refugio para muchos otros organismos, como peces y tiburones.

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